
Llegados al ecuador del evento muchos incluso se preguntan
si era completamente necesario vendernos tantos fuegos artificiales, pero si
nos fijamos bien, hasta el próximo verano no volveremos a tener ningún evento a
la vista, por lo que Marvel quiere tener toda la carne en el asador sin miedo a
que se chuscárrame.
Rick Remender se une en esta ocasión con el matrimonio
Dodson, algo que llama mucho la atención teniendo en cuenta que venimos de
Kubert y Yu, y lo hace en plena INVERSIÓN y todo lo que ha acarreado que la
brújula moral de los héroes se haya vuelto del revés.
No sabemos qué tipo de consecuencias sufrirán los héroes y
villanos implicados en el evento, pero que Remender sigue bebiendo de las ideas
de Morrison y sus coetáneos contemporáneos no hay que negarlo, porque el
guionista ha sabido sumar una serie de elementos que poco a poco hacen ganar
enteros a la saga. Y eso que no había empezado de la mejor de las maneras.
Cuando uno se acerca a un evento de este calado a día de hoy
debe planteárselo como un gran arco argumental cuyo peso afectará más o menos a
algunos de los personajes, hasta que el próximo se encargue de los cambios del
anterior… y así estamos desde Dinastia M.
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