
Observen. El curso bifurcado. Lo que una vez estuvo unido ahora se divide y... Oh no... Finalmente veo la falla de todas las cosas. Soy yo.-Karnak, Inhumanity #1
El despertar de la nueva
era inhumana trajo consigo más de una polémica que oscureció el relanzamiento
de estos personajes. Los inhumanos bastante olvidados en el Universo Marvel
desde que en 2003 se cerrará su última serie propia vuelven a colocarse en
primera fila poco a poco a partir de la presencia de su rey Rayo Negro en las
páginas de Los Nuevos Vengadores de Hickman como uno de los siete miembros de Los
Illuminati, los hombres más poderosos de la Tierra; nada se veía fuera de lo
normal hasta llego Infinito y Thanos decidió ir a matar a su hijo terrestre
de ascendencia inhumana, Rayo Negro en lo que al principio parecía una ida de
olla detonó la ya famosa bomba terrígena expandiendo las nieblas por todo el
globo terráqueo y provocando terrigénesis en cascada por el mundo: todos los
inhumanos latentes durante años se despiertan con su verdadera identidad
revelada.
Ningún planteamiento
podría haber estado mejor para enmarcar la nueva era inhumana, la era en la que
por fin estos personajes tendrían el lugar que se merecen dentro de la
plantilla de Marvel, y aún con esta gran situación que explotar de la que se
podrían haber sacado miles de historias llegó Matt Fraction y después de oscurecer
lo que podía haber sido un magnífico comienzo se fué con tan solo dos números
escritos. Así fue como la serie Inhumanity que pretendía ser la revelación
surgida tras Infinito se quedó en un quiero y no puedo, pero por suerte
Marvel encontró en Charles Soule el sustituto perfecto y acertaron poniéndole al cargo
de Inhumano por qué a día de hoy se ha convertido en una de las series más
esperadas por muchos lectores mes a mes y sin duda una de las mejores de la
Marvel actual.
Pero no nos adelantemos,
empecemos por el principio.
























